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domingo, 1 de mayo de 2011

La vida me está trolleando

Aquí me tienen de nuevo tras una laaarga pausa. ¡Qué raro verte por aquí de nuevo!, dirán ustedes. Y pues tienen razón, incluso a mí se me hace raro volver a este lugar al cual llamé "refugio" alguna vez. Esto no es una casualidad, no soy de los que creen que TODO tiene una explicación o un motivo de ser... bueno, esto lo aclaro más adelante. Primero un recuento de las cosas que han ocurrido desde la última vez que estuve aquí.

Pues en realidad no ocurrió mucho.



Es broma. Empecé mi internado en febrero con algunos cambios de último momento puesto que iba a iniciar mi formación práctica en una institución educativa estatal que al final no cumplió con los requisitos básicos que pedía la Universidad para alojar a un interno. De modo que tuve que cambiar de point. Ahora estoy en una I.E. pseudocastrense ya que es el híbrido antinatural de colegio nacional con privado (hasta ahora no sé qué demonios es exactamente, por eso solo le digo I.E.). Hablar de cómo me está yendo se resume en: bueeee... (dicho con cierta resignación). No es precisamente el colegio más respetuoso de los derechos de sus trabajadores pero al menos aprendo (y aprendo bien). Hay de todo en la viña del Señor y lo he podido comprobar ya que hay casos de chicos estudiante que pueden ser futuros Poggys o que tienen viejos más castrantes que Lorena Bobbit. No puedo decir que eso no me guste ya que los puzzles y los acertijos me gustan mucho, y lo que más deseo es resolver los puzzles más difíciles: las mentes humanas (con mi mente como el acertijo más grande de todos y que no estoy cerca de completar, ni por asomo). Yo veo a la mente de las personas como un rompecabezas y es mi labor armarlo. Más que una labor es una necesidad. Tengo hambre. Hambre de retos. Hambre de enigmas. Hambre de conocimiento. Me alimento de enigmas y misterios. Cada vez busco uno más delicioso que el anterior que pueda satisfacer mis ansias de conocimiento.

Aunque trato de no empacharme ni de morder una presa que me sea imposible tragar. Voy poco a poco. n_n

Pero la verdad que jode a veces. Cuesta dedicarse solo a resolver entuertos mentales (de chibolos). Implica un desgaste considerable. Así que cuando termino mi chamba en el cole y regreso a mi house inmediatamente busco un calmante a mi cansancio. Mi compu.

Bueno a veces no es mi compu lo primero que me calma, por lo general es Tele quien me apacigua o Morfeo que con sus brazos suaves me arrulla hasta las 18:30, hora en la que busco mi compu de nuevo. Si no está disponible voy donde Tele, ya no donde Morfeo porque a ese lo veo más tarde.

En todo caso con compu paso casi la mayoría del tiempo que no estoy en mi internado. Durante estos meses me he aprovechado de uno de sus talentos: Internet. ¡Por todos los dioses! ¡Qué invento más maravilloso hizo el hombre!

Incrementar mi cultura internet es a lo que me dedico después de mi internado. Eso de: "lo vio en Internet, le sirvió en la vida" si es cierto y me consta ya que he aprendido muchas cosas con unas 4 o 5 horas de internet al día interrumpidas solo por el doble clic en algún exe. que cabe dentro del rubro Juegos.

Así que, si no estoy en mi internado o estoy en Internet o estoy jugando algún exe. Pero de todos modos estoy en mi compu y muy rara vez rompo esta rutina.

Sorprende, al menos a mí, que con tanto tiempo dedicado al Dios Internet no haya dedicado ni un solo segundo hasta ahora a este mi blog. Yo creo que fue por el simple hecho de que con tanto estrés acumulado del internado y con tan poco tiempo disponible para mí, escribir aquí unas 2 o 3 horas no era la mejor opción. Preferí la diversión inmediata satisfaciendo mis carnales necesidades de ocio y postergué el escribir aquí. Postergué varios temas de blog que espero poder comentar ahora que no tengo mucho que hacer (y ya les diré por qué).

¡Qué forma de desviar el tema! A lo importante que no es de internet de lo que quería hablar.

¿Quién no ha tenido días malos? ¿Quién no ha sentido alguna vez que el destino se pone en contra de uno? ¿Quién no ha tenido una racha de mala suerte alguna vez y todo lo que puede salir mal sale mal? O peor aún, lo que siempre sale bien ahora sale terriblemente mal, PERO MAL, MAL, MAL. Eso es lo que se llama en el argot criollo peruano "estar salado". Esta frase describe perfectamente mi estado actual. Paso a relatar los hechos de esta salada semana.

  • Sábado 23 de abril: Toda la familia Pilares se va a comer a un festival gastronómico el cual ya había terminado. Confusión de fechas. Se opta por ir a comer chifa. Dicho contrapunto peruano-chino no es precisamente del agrado de quien redacta. La familia fue al chifa Pekín (?). La comida causó estragos en los estómagos de los progenitores y el hermano menor de quien escribe. Sorpresivamente no hubieron consecuencias negativas en quien escribe. Problemas técnicos con la compu: no se reconoce el disco duro. Se acude al técnico familiar que resuelve el problema cambiando unos cables. En la tarde quien escribe acudió a la cita semanal de Yu-Gi-Oh! en casa de un amigo para disfrutar de unos duelos. El balance victorias/derrotas resulta positivo. Se acuerda continuar el juego para el día domingo 24 a las 8:30 en casa de quien escribe. BALANCE DEL DÍA:

PS: a ver si así dejan de comer chifa
  • Domingo 24 de abril: la cita duelística se concreta. Fue divertido pero al ser domingo y al haber madrugado para recibir a los jugadores, el cuerpo de quien escribe empieza a pedir horas de sueño a las 15:00. No se pudo satisfacer la necesidad biológica puesto que desde las 9:00 se empezó la descarga de la expansión del Age of Mythology y se tenía que supervisar su correcto proceso. La descarga culmina pero resulta infructuosa ya que no se instala el juego. Se opta por descargar nuevamente el juego desde otra página. La descarga termina a las 19:20. El resultado es el mismo. Al borde de la desesperación se encuentra la solución: reiniciar la compu. Quedando 30 minutos para el capítulo estreno de Los Simpson quien escribe decide tomar una ducha rápida. Fue todo menos rápida puesto que duró 44 minutos y no se entendió ni un carajo del capítulo. Queda la consolación de ver la repetición al domingo siguiente. Sospechas de pérdida del documento de identidad. BALANCE:

  • Lunes 25: Día de trabajo normal en el internado. Llega un comunicado por el cual todo el personal debe asistir el día sábado a la inauguración de juegos deportivos del colegio. Sospechas confirmadas de pérdida del documento de identidad. Se busca en aire, mar y tierra pero no aparece. Resignación ante los hechos. BALANCE:

  • Martes 26: Día D. Clásico Real Madrid - Barcelona a las 13:45. se acordó previamente ver el partido en la casa de quien escribe junto a personas cercanas al mismo. Quién escribe llega tarde por preferir atender a un paciente (grave error). Como iba a llegar tarde a la cita toma taxi y este le cobra 3.50 soles. Cuando llega el partido ya había empezado y sus invitados ya estaban ahí. Se decide comprar una gaseosa: "Sabor de Oro". Una vez abierta y en casa se hace notar el detalle de que en la etiqueta de la gaseosa están los rostros de jugadores del Barcelona y que dicha marca es su patrocinador en Perú. Un sujeto denominado "Panzas" derrama 1.5 litros sobre el mantel de la mesa donde quien escribe coloca sus cartas de Yu-Gi-Oh! Ninguna resulta afectada pero el mantel sufre serios daños. Partido para el olvido del Madrid con resultado de 2-0 lo cual desata la ira de quien escribe y arruina su día. BALANCE:


  • Miércoles 27: La mala suerte se apiada de quien escribe y lo deja en paz ya que no ocurre nada malo. Sin embargo todavía se sienten las consecuencias de la derrota. BALANCE:

  • Jueves 28: Se le solicita piedad a asesora de internado. Se le pide permiso para que quien escribe pueda llegar a las 12:00 el día viernes. La asesora acepta. Ese día se trabaja sin problemas puesto que la asesora se ausenta casi todo el día. Quedan remanentes de la derrota todavía. BALANCE:

  • Viernes 29: Mientras se toma un break jugando Sims Medieval quien escribe recibe la llamada de la asesora de internado a las 11:00. Solicita la presencia de quien escribe inmediatamente aduciiendo que se está incumpliendo con el horario de trabajo. Se gastan 3.50 de nuevo en taxi. Una vez en el centro de internado la asesora ordena hacer a quien escribe el trabajo que la asesora debió hacer en toda la semana: hacer el periódico mural y realizar trípticos para repartirse el día sábado. Se llega a casa a las 17:00. No hay almuerzo, solo algo de dinero con el cual se compró pollo a la brasa. Se juega en la compu hasta las 01:30. BALANCE:  (aunque el pollo animó un poco).

  • Sábado 30: Se llega a las 08:39 al centro de internado dispuesto a cumplir la misión ordenada por los altos mandos. Quien hizo todo el trabajo fue quien escribe, puesto que la asesora tenía "otros asuntos que atender" y se saltó olímpicamente sus responsabilidades. Por suerte apareció una compañera de internado que colaboró y aminoró la carga laboral. Se salió del centro con una buena noticia: el lunes no habrían clases. Hasta ahí era un:

  •  A las 16:00 se llegó al hogar con la intensión de comer pollo una vez más y de disfrutar de una tarde de juego y ocio. Pero la mala suerte de nuevo. El hermano menor de quien escribe viene con la noticia de que la compu no prende y que tiene cierto olor a quemado. 

  • Se trata de ubicar al técnico familiar. No se obtiene respuesta. Tras el pollo insípido por la preocupación se vuelve a llamar al técnico familiar. Esta vez se le ubica y pide ver a la compu quien para ese momento estaba con pronóstico reservado. El diagnóstico fue tajante: fundición de placa y daños irreversibles en la fuente de poder causados por una supuesta subida de voltaje en el estabilizador.

  •  No se descartan daños en la memoria, la tarjeta gráfica e incluso el disco duro. BALANCE:


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Esta es mi actitud hacia la vida y a una semana de mierda.



Ahora me acaban de avisar que mañana domingo tengo que ir a una misa que mi abuela contrató para su imagen de la Divina Misericordia y que habrá un almuerzo con muchos de mis familiares y que yo debo atenderlos a todos.


Así como a mí, estoy seguro que a ustedes también les ha pasado que una seguidilla de sucesos desastrosos les arruina un día, un fin de semana o como a mí una semana entera (con proyecciones para dos semanas T_T). Yo bastante escéptico y para nada creyente. Estoy conforme con mi ateísmo y mi falta de fe. Me guío por la lógica y la ciencia. Aunque debo admitir que creo en la suerte y en el azar. No me confundan los términos, no soy supersticioso, pero creo que hay gente que nace teniendo suerte (como M) y que no se hacen problemas con la vida; y que a su vez hay gente (como yo o peor que yo) cuya suerte nunca o rara vez es buena y tiene la mala pata de que todo lo que intenta le falla. ¿La suerte la fabrica cada uno? ¡Por supuesto! Pero a veces no solo basta eso. Una ayudadita  de la diosa fortuna siempre se aprecia.

Hay quienes dicen que todo en esta vida es por causa de algo, que no hay casualidades. Yo les digo que no es así y que las casualidades existen. La propia ciencia lo dice en su Teoría del Caos. Nada es 100% controlable. Puedes explicar las causas de un fenómeno, pero controlar el momento y la forma en la que este se manifiesta, pues no siempre.

Bueno pues, estoy en días negros. Ojalá que las cosas cambien y que todo deje de salir mal. No creo en dijes, rituales u otras chucherías cambia suerte y menos todavía pienso rezar a un dios x para que me ayude. Prefiero poner de mi parte y hacer lo que tengo que hacer para evitar tener más mala suerte de la que ya tengo. Así que me quedo en mi casita disfrutando de un aburrido fin de semana largo (lunes es feriado).

Termino este  largo relato de 4 hojas de puro texto en Word con Times 12 diciendo que, a pesar de que tengo un día de vacaciones por ser lunes feriado lo voy a pasar de lo más aburrido porque no tengo compu. Estoy escribiendo desde una Tablet PC que no tiene ni m de juegos. Por lo menos tengo Internet que me permite publicar cosillas en mi blog. Como no estaré ocupado (eso se los aseguró) creo que podré publicar unas entradas más, por lo menos una más, para ir quemando tiempo hasta que llegue mi nueva compu de aquí a unos días (espero).

Al mal tiempo buena cara dice el viejo y conocido refrán. Pues ni modo que se le va a hacer. A enfrentar esta serie de eventos desafortunados (como el título de aquella desapercibida peli de Jim Carrey).

Les dejo un link para que se rían un poco con unos chistecillos. He estado usando unos dibujitos para expresar mis emociones tras esta semana troll. Para que los comprendan mejor visiten esta paginita.

http://www.cuantocabron.com/

Si pues, la vida me está trolleando.

domingo, 2 de enero de 2011

La navidad vista por un materialista

A pesar de que he hecho lo posible, mi niño interno se va extinguiendo. Lentamente se consume en el fuego de la madurez y la “decencia”. El síntoma más reciente ha sido perder casi completamente la algarabía y el entusiasmo que antaño me proporcionaban la víspera de navidad y la llegada del año nuevo.
Hace ya dos años que este síntoma se ha manifestado. La navidad del 2009 la pasé enojado. Esa navidad salimos toda mi familia a las 20:00 (o 21:00) del día 24 de diciembre a la Plaza de Armas y escucharon la tradicional misa de víspera de navidad. Y digo escucharon porque ellos lo hicieron, yo estaba ahí como materia mas no como esencia. Ir a misa, un acto secular común es algo que puedo tolerar. Sin embargo me enervó que mi madre enfilara a toda mi familia hacia la catedral la víspera de navidad, una noche que debe pasarse en el hogar esperando la cena de navidad con los regalos debajo del árbol o en un armario. Me jodió tener que salir apurado a escuchar la “palabra de Dios” en la noche, al frío invernal (más bien veraniego) y añadido a todo esto: sin regalo que me esperara bajo mi arbolito o dentro de algún armario.
Me enojé con mi familia, especialmente con mi madre, cerebro de la operación M.I.S.A: “Matemos yendo a la Iglesia la Serenidad de Ayrton” por haberme llevado a un lugar donde lo único de la valor son las pinturas, esculturas, reliquias y demás cosas por el estilo. ¡Las 21:00 no son horas para ir a un museo! Cuando regresamos no estaba de humor para esperar las campanas de navidad ni los fuegos artificiales tradicionales de esta parte del mundo en estas fechas. Con mi ass face llegué a las 00:00 horas del día 25 maldiciendo a diestra y siniestra sin ganas de abrazar a nadie. Estaba decepcionado. Decepcionado porque no habían esperado para poner la estrella sobre el árbol de navidad, porque fui obligado a un lugar donde lavan cerebros, porque estuve apretado en mi asiento en medio de gente tan o más zombie que mi madre, porque el pavo estuvo feo y (principalmente) porque no me dieron ningún regalo.
Soy materialista a mucha honra. Aprecio el valor del dinero por sobre todas las cosas. Muchos veneran un crucifijo, yo venero la imagen de Franklin sobre el papel verde intercambiable. Muchos tienen las a las tablas de la ley y sus 10 mandamientos como su guía, yo solo necesito 1 ley: oferta y demanda. Ellos dicen transubstanciación, yo digo plusvalía. Algunos dicen diezmo, yo digo: tasa de impuesto 10%. Y así otras analogías. No creo en la navidad como celebración por el nacimiento de un hijo de carpintero, tampoco creo en su valor como fiesta de la paz, el amor, la reconciliación… ¡bah, esas son chorradas! Yo creo en la navidad como fiesta del consumismo y la compra desmedida cuyo principal líder Santa Claus representa en esencia toda esa magia que admiro de la navidad. No creo en Santa como persona, sino como personaje que motiva a los niños a pedir, pedir y pedir; y a todos a comprar, a comprar y a comprar para dar, dar, y dar. Canastas, panetón y pavo completan la alegría de la fiesta que se da solo una vez al año y que es el día más ansiado por casi todas las personas en la faz de la tierra. Un regalo para mí vale más que mil palabras. Aunque debo decir que, para rematarla, soy exquisito con lo que me regalen. Lo que más detesto es que me regalen ropa, y mucho más ropa interior. La vez que mi madre cometió terrible error fue la navidad del 98. Salió de mi cuarto con la cara tapada por los calzoncillos que le arrojé. De ahí ni más me regaló otra cosa que no fueran  juguetes o juegos de mesa, y si me regalaba ropa lo compensaba regalándome otra cosa más. Otros regalos que detesto son los regalos por las puras: adornitos, llaveros, portarretratos, álbumes de fotos, ¡este tipo de cosas joden la navidad! Yo no esperé 365 días  (a veces 366) para que me regalen una taza con mi nombre grabado. Ahora, si el adornito que me regalan es una miniatura de Dragonball, de Full Metal Alchemist, ¡o de los Súper Once! Ya la cosa cambia. O un póster de Alucard o un  afiche del equipo Mc Laren… esas son cositas sencillas con gran valor emocional que son bien apreciadas por mí ya que son distintas a una esculturilla de una niña sobre un columpio.
¡Ah, recuerdos! Recuerdo cuando me costaba mantenerme despierto cuando tenía entre 6 y 8 años. Mi meta era mantenerme despierto para poder abrir el regalo que mis padres me compraban, porque nunca creí en Santa Claus y si alguna vez creí en él se desvaneció toda la magia al ver a mi mamá disfrazado de él en la navidad del 94 en un acto totalmente transexual que aparte de hacerme llorar de miedo pues debe haber dejado una marca en mí. Los que me conocen juzgarán. 
Te tengo memoria suficiente para decir cuál fue mi primer regalo. Consultando con mi madre obtuve una respuesta más o menos aproximada. Ella dice que mi primer regalo de navidad fue un oso de peluche tan grande como yo y puede ser cierto ya que tengo memorias de un oso marrón de tamaño similar al de un bebé. No sé dónde esté ahora pero desde aquí le mando un saludo al oso. Que sea feliz quien lo tenga.
El primer regalo de navidad del que tengo memoria fue un Monopolio en la navidad del 95. Era original y tenía las calles peruanas con sus billetes y toda la cosa. Además recuerdo una pelota con la cual jugué bastante y creo que termino clavada en una astilla metálica. Ambos juguetes estaban en mi cuarto al lado de mi cama y me esperaron ahí toda la noche hasta que desperté en la mañana. Solo el Monopolio estaba envuelto en papel de regalo. Fue ese Monopolio el que inició mi afición por los juegos de mesa. Recuerdo haberlo jugado una sola vez con mi padre. Como tenía 6 años en aquella época no le di la atención necesaria ni a las reglas ni la las fichas que fueron desapareciendo junto con los billetes y los títulos de propiedad. Al igual que los billetes del Monopolio los billetes reales de mi familia también se fueron perdiendo. Mi familia, superviviente de la crisis de Alan García caía en el bajo fondo irónicamente en la etapa de resurgimiento económico de Fujimori a mediados de los 90. La crisis económica es una razón más de la reciente carencia de regalos; pero del estatus económico de familia no es cosa que quiera ventilar ahora.
Es cierto que con mi familia pasamos tiempos difíciles desde el 97 hasta el 2002. Incluso recuerdo que para la navidad del 98 tuvimos que decorar un florero como árbol de navidad puesto que no había dinero para comprar uno. Sin embargo regalos nunca me faltaron de niño y el de ese año fue un Monopolio Junior, pirata, pero Monopolio al fin y al cabo.
Y así fue que nunca me faltó regalo de navidad, hasta el año 2009. Fue algo que acepté en su momento pero que dejó un hoyo en mi materialista corazón. Si no me equivoco recuerdo haber esperado hasta el día de bajada de reyes del año 2010 por mi regalo, pero nunca llegó. Ya en febrero mi madre nos trajo de Lima un juego original, Torú; pero la fecha distante con la navidad lo hacía ver como un regalo cualquiera. Era para compensar la falta cometida la navidad pasada pero el daño ya estaba hecho.
No tener regalo me ha hecho perder el espíritu navideño que juré mantener de niño tras ver un especial de navidad de Charlie Brown. Sentí una horrible sensación dentro de mí. Sentí la como mi ser se iba volviendo adulto al ser herido mi niño interno casi de muerte. Ahora aún está vivo tras sobrevivir a la navidad pasada, donde tampoco hubo regalos. Una vez más la crisis intermedió para privar a mi hermano y a mí de tener algo envuelto en papel para desgarrar. Sin embargo ahora el sentimiento fue diferente.  Al notar desde mi ventana que la navidad había llegado me puse a pensar en el regalo que no llegó y ahí me di cuenta de algo interesante. Yo quería un regalo, ¿pero cuál?
Si hubiera tenido el dinero suficiente para comprar algo ¿qué hubiera sido? Por primera vez en mi vida no supe que pedir para navidad. Dentro de mí había un hoyo, el mismo hoyo del año 2009 que sentí tras no tener regalo alguno, solo que esta vez ¡no sabía que cosa pudo haber llenado ese hoyo! Dentro de mi cabeza repasé varias cosas: ¿un Monopolio versión Perú? Ya lo viste, no está tan bueno y los billetes son distintos. ¿Un Clue de los Simpson? Mmm… podría ser pero cuando tendría tiempo mi hermano para jugar conmigo. ¿Cartas de Yu-Gi-Oh!? ¡No es mala idea! ¿Pero cuáles? Además, recibir de regalo unas cuantas cartitas no compensa una navidad.
Me quedé pensando un rato mientras veía las luces que iluminaban el cielo nocturno. Lo único que se me ocurrió fue entonces tener un procesador quad core para mi computadora que pide a gritos digitales una repotenciada. Me sorprendí a mí mismo porque esta vez al contrario de todos los años pasados de mi vida no pedí un juego de mesa, un muñeco u otro tipo de juguete. Había pensado en algo que serviría y serviría de verdad. Serviría para jugar, sí, pero iba más allá de una armadura del Caballero de Libra.
Me imaginé con el procesador y me vi realizado… por unos segundos. Casi inmediatamente caí en la cuenta de que eso no era lo que en realidad quería y me asusté. Me asusté porque creí que me había llegado la adultez y que no necesitaba nada y que la navidad era un fiesta ahora sí completamente vacía. Sin nada, absolutamente nada que celebrar o desear.
Mi hermano estaba a mi lado en ese instante y contemplaba conmigo el despliegue de luces. Desde la ventana del cuarto de mis padres podía ver como la pirotecnia hacía una noche oscura algo inolvidable. Todo el Cusco parecía lleno de vida. De cada casita en el cerro de en frente parecía salir una luz que se elevaba unos metros, luego explotaba en un momento liberando colores variados y luego se extinguía. Mi hermano miraba conmigo el espectáculo y vi en su rostro el espíritu navideño.
La navidad del 2009 fue triste por no haber regalos, pero cuando todo parecía estar perdido las luces artificiales asomaron por el cielo. No se asemeja a lo que se ve en Sídney, Nueva York, Londres, Tokio o alguna otra ciudad de primer mundo pero es algo espectacular ver como cada casa del Cusco parece liberar uno de esos fuegos de artificio al cielo unos más grandes, otros más brillantes pero todos con una misión: festejar. Algunos festejan el nacimiento de su dios, otros festejan por tener a su familia unida, algunos festejan por expresar sus deseos de amor y paz; pero quieren hacerlo saber a todos elevando luces al cielo y compartiendo su alegría con el mundo. Aquel despliegue de contrabando me hizo recapacitar y me hizo saber, de que a pesar de que puede no haber regalos, en navidad hay siempre un motivo para alegrarse.
Volviendo al 2010, mientras veía la ventana y el cielo cusqueño iluminado mi madre entró a la habitación que permanecía a oscuras para observar mejor el espectáculo. Me deseó una feliz navidad y me tendió un abrazo que recibí con gusto. Ahí fue cuando me di cuenta lo que quería para navidad. Nada de regalos materiales esta vez. Solo amor. Ese amor que me hizo falta el año 2009 para con mi familia, ese amor que me hizo falta en todo el año 2010 y que me es esquivo hasta ahora.  Recibirlo de mi madre fue un valioso consuelo que junto con el rostro de mi hermano, feliz a pesar de no tener regalo, me mostraron que materia no es lo único que se puede regalar en navidad.
Me dejaron solo en la habitación aun oscura. Se fueron a abrazan a mi padre que estaba en la sala a esperas de la cena. Entonces me quedé a mirar un rato más por mi ventana. Di una mirada desde los cerros de Santiago hasta la llanura del aeropuerto. Las luces aún seguían saliendo hacia el cielo activando las alarmas de los autos de algunos incautos. Observando la ciudad iluminada tras la ventana empañada por mi respiración me dije a mí mismo: “Feliz navidad Saúl. Feliz navidad Manuel. Feliz navidad mundo”. Abandoné el cuarto y me dirigí a la mesa con mi familia.
El pavo estuvo delicioso.
Bueno, esta fue mi historia de navidad. Debo decir que sigo pensando que la navidad sigue estando vacía sin regalos, pero al menos ahora puede significar algo sin ellos. n_n
Me despido dejándoles el trilladísimo: ¡Feliz año nuevo!
Y ya que mencionamos la navidad les dejo una imagen de la navidad al estilo Inazuma Eleven. Una saga de la cual me enamoré y de la cual me declaro fan. Para este año me propongo seguir toda la serie y descargar todos los juegos que pueda incluyendo la versión en inglés para DS que sale este 28 de enero.