Hace tiempo que quería escribir de mi colegio. De hecho de momento sólo quiero escribir de las cosas que pasé en mi (bueno, en realidad "mis")colegio (plural, "colegios") de secundaria, ya que ese fue el lugar que me marcó y que de alguna forma me dio la pauta para ser tal como soy ahora (no matriculen a sus hijos en mi colegio n_n).
Empecemos pues. Mi colegio era una mierda... Pausa. Haré una confesión. Estuve en dos colegios para secundaria. Uno de ellos es el San José Obrero de Cusco, que es en el cual me voy a enfocar, y el otro es el Colegio Romeritos, colegio nacional. Ahí estudié primer año de secundaria, pero no estoy para nada orgulloso de haber estudiado bajo la guía gubernamental. Es más es algo que no me gusta mencionar porque me da roche. "Puto acomplejado" dirán. Pues sí, soy un acomplejado (y capitalista). Por lo general suelo mentir (¿y la novedad es...?)acerca de esto. Digo que primero de secundaria la estudié en La Salle (ex colegio ficho) o de frente digo que toda mi secundaria estudié en San José Obrero (que nunca fue ficho y nunca lo será). ¿Cómo fue que Ayrton Pilares Platudini tuvo que estudiar bajo el pútrido sistema nacional de educación? Pues fue porque poco tiempo de que mi familia regresara al Cusco después de vivir en Trujillo 5 años en enero de 2002 tuvimos que visitar a todos nuestros familiares endémicos (y a los que estaban de pasada). Eso incluía ir a Quillabamba, que queda en una provincia a 12 horas de Cusco. ¡Por mi baraja de cartas de Yugioh! que odio ese lugar! No me gustan ni el calor ni la humedad ni los mosquitos. Pero esas plagas no era nada comparadas con el más inimaginable castigo. ¡NO HABÍA TELE! (grito desgarrador). Será el lugar de nacimiento de mi padre y donde vivan muchos de mis familiares paternos pero ahí nomás. Aparte que tuve que permanecer ahí por tres semanas (el plan inicial era quedarse una semana, que hubiera sido pasable, pero mi padre no se movía de su terruño)con unos tíos (más bien primos) que ya me tenían hasta los eggs de harto. Especialmente mi primo (más bien sobrino). La cosa es que cuando por fin volvimos a la civilización las matrículas de todos los colegios ,digamos "decentes" estaban ya agotadas. Como necesitaba educación mi padre usó su última carta ( y creo que siempre lamentó haberla usado). Meternos a colegio nacional a mi hermano y a mí (otro grito desgarrador). 9 meses de tortura en un colegio donde las cáscaras de mandarina eran mayoría (y eso que había 40 alumnos por clase y que existían cáscaras de otras frutas y envoltorios que también eran una cantidad respetable). En fin, de esto no es lo que quería hablar (escribir). Voy a hablar (escribir) acerca del colegio donde estudié los otros 4 años de secundaria. El San José obrero (SJO). Ahora sí, quito la pausa y continuemos (sonido de rebobinación).
¿En qué dejamos la acción? Ah si. Mi colegio era una mierda. Pausa. Sólo para aclararar SJO = mierda, Romeritos = MIERDA. No confundir (sonido de rebobinación). Otras personas, que creo que son casi todas están orgullosas de su colegio, no dudan en ir a las fiestas de reencuentro, ir a alentar a su cole en el campeonato de fulbito, ponerse su casaca de promo en todo momento (espera, eso es huachafo), en fin, todo tipo de cosas para mostrar que son orgullosos egresados de una entidad escolar X. Pero con mi colegio ocurre lo contrario. Es el único colegio que conozco cuyos alumnos odian a su alma máter. No soy el único de mi cole que habla sapos y ranas de su casa de estudios secundarios. Pregúntenle a cualquier desafortunado que haya estudiado en mi colegio, y les dirá lo mismo que yo.
¿Por qué el odio de este chico? La respuesta es muy simple: fanatismo religioso. "Mi colegio también era de monjas fregadas y por eso no lo odio, estás exagerando" dirán ustedes. ¡Ja, ja, ja! Si fuera de monjas comunes estaría bien. Pero parece que los "hermanos" y curas que regían mi colegio con mano de hierro se quedaron en la época de la inquisición (no me hubiera sorpendido ver un cilicio bajo las sotanas de los sacerdotes), sé los digo yo que tuve que pasarme rezando las últimas 4 estaciones del vía crucis arrodillado en chapas de botella.
Aparte de la mortificación de la carne como medio para alcanzar la gloria de Dios, en mi colegio había la obligadción de rezar antes de cada clase. Lo peor que todos los profesores tenían que hacer rezar, sino patitas a la calle. La hora que más se detestaba no era Matemática, Química o Física sino la que constaba de 4 letras en el horario: MISA. Así es, era obligatoria y contaba como un curso. Eran torturas de 1 hora (2 en el peor de los casos) al menos para los infieles descarriados como yo (y como la mayoría de gente de ese colegio). Esa misa te jodía el almuerzo pues a veces duraba tanto que ya ni para comer quedaba tiempo. Después de la misa (que era los miércoles a las 12:00 cuando estudiaba) tenía que volver al colegio para continuar con la sapiencia que se extendia a veces hasta las 16:00 O_O. Pobrecitos los que no podían comprarse su huevo con arroz en el mercado de al lado, si pues mi colegio quedaba al lado de un mercado y frente al cuartel del ejército. Era una puna en medio de la nada con vista a la nada (exagero, estaba en medio de un pueblo joven).
Y los profesores pucha, que había de todo tipo: los capos, los idiotas, los fanáticos, los que sólo querían que les paguen, los que no duraban más de un año, los eternos; bueno como cualquier otro colegio, pero en todo caso era divertido verlos aguantarse toda la mierda religiosa con tal de llevar un plato de frejoles a la mesa de su familia, aunque hubo unos que no aguantaron y se fueron con roche y otros que, como eran lamebotas de los curas se la llevaban fácil y hacían la finta de que sabían enseñar.
La cosa es que yo siempre quería hacerle un atentado terrorista a mi colegio como arrojar una molotov a la caseta del vigilante o juntar a la mancha para hacer destrozos tipo el video "the wall" de Pink Floyd(ideas no me faltaron, me faltaron huevos). Odiaba todo de mi colegio, me jodía el profe de religión, la única cancha de cemento donde se jugaban 3 partidos a la vez entre 20 por cada equipo, el ruido del taller de estructuras metálicas, la sirena de bombero que anunciaba el cambio de hora, y especialmente los cursos por la hueva. Hubiera salido temprano de mi colegio como cualquier estudiante normal a las 2:30 o 3:00,¡pero no! Tenía que llevar una huevada que se justificaba por ser supuestamente "educación para el trabajo" y que era desde las 14:05 hasta las 15:45 (a veces más). Que buena educación para el trabajo recibí aprendiendo con una Lentium II con Windows 98 y sólo con entrada de disquette (los cuales cuidaba como oro porque si les pasaba cualquier cosa se fregaba todo el trabajo del año). Pero lo peor no era eso el curso más detestable no era ni Religión (que aprobaba con 11 por mis ideas radicales y por negarme a escribir el evangelio del domingo) ni Historia de la Iglesia (la historia me gusta, por lo que aprobaba, pero no me gustaba que dijeran que la Iglesia justificaba sus actos porque estaban bajo la bendición de Dios).
La peor cagada (que buena descripción) era Dibujo Técnico. ¿Qué es esto? Bueno es el conocido dibujo industrial que manejan los arquitectos e ingenieros para hacer planos, maquetas, piezas metálicas,etc. ¡BULLSHIT! Por esa huevada (puta cómo la odiaba)casi repito 5º grado. Es que jalar un curso era sinónimo de repetir de año. Dos o más era expulsión por incapacidad académica. Detesto tener que ser detallista en algo que no me gusta. De nada me sirvió quedarme hasta altas horas de la noche haciendo mis proyecciones y óvalos (distinto de ovoide) para que al día siguiente el profesor me dijera: "Está mal señor, tiene que hacerlo mejor para la próxima. De momento tiene 10 mientras no lo corrija". ¡Y lo correjía! Volvía a hacer de nuevo toda la cosa me fijaba en cada detalle, ¿para qué? Para que el resultado fuera el mismo o subiera un puntito (¡y eso!). Cansado de esa shit dejé de esforzarme en 5º grado, por eso casi repito (aunque por cosas que diré más abajo, hubiera sido lo mejor). Nunca fui bueno dibujando.
Enumerar las todas las cosas abominables de mi ex colegio sería como volver a escribir la biblia (la cual me sé casi de memoria). Por suerte las cosas rescatables de mi colegio son pocas y fáciles de relatar.
Primero que nada: mis amigos. Conocí gente de todo tipo, condición económica, raza, tamaño; en fin, en mi colegio (que no era para nada caro, otro punto bueno, al menos durante mi estadía) aprendí a fraternizar con otras personas, rompí mi cascarón de chico solitario y me volví más extrovertido. Tanto a mis amigos como a mí nos sorprendió el cambio radical y doy fe de eso. Comprendí gracias a mis amigos el valor de un abrazo de felicitación, el dolor por la partida de un ser querido,a no avergonzarme de mis raíces, a no rendirme si las cosas no salen como quería, a cuidar la plata, a querer a mi familia, a ser solidario, a fumar, etc. Cosas que estoy olvidando poco a poco o que ya olvidé. Gracias a mis patas de cole por estar ahí conmigo en las buenas, las graciosas y las malas (ya les dedícaré una entrada).
Segundo. La educación. Cuesta reconocerlo de mi parte, pero si mi ex cole es prestigioso por algo es por su alto nivel de exigencia y la calidad de educación que brinda. Sufrí de desgaste mental las primeras semanas a las que asistí. Lloré delante de un profesor porque creí que el esfuerzo era demasiado para mi cerebro. Le puse empeño y logré destacar. Quizás nunca estuve en el ranking de los tres mejores, pero definitivamente estaba en el top 10. Y a los primeros mis respetos, porque si estaban ahí es porque superaron es enfermedad que aún me acosa: flojitis (¿o quizás porque sí hacían educación física o copiaban el evangelio aparte de ser chocheras de los curas? Nunca lo sabré).
Tecero. Allí fue donde me enamoré por primera vez (hablo de un ser humano esta vez). Aquí la cosa es algo dicotómica. Por un lado sufrí, lloré, me deprimí e intenté suicidarme por el amor no correspondido. Por otro sentí que mi vida tenía objeto de ser, pensé en mi futuro, obtuve motivación para ir al colegio, descubrí la felicidad que se siente cuando la persona que quieres pasa a tu lado, sentí el roche que hacen los compañeros cuando te molestan con la persona que te gusta. Esto último me alegraba más que molestarme (aunque a veces se excedían).
No sé si lo mencioné. Pero mi colegio era sólo de varones (O_O). Tampoco sé si mencioné que soy gay (!). Bueno ahora lo saben. A mi colegio le agredezco eso. Haberme podido mostrar, a mí, un adolescente huraño y materialista empeñado en vivir sólo y recluido podría llegar a sentir eso que los humanos llaman "amor". Sentir que se puede vivir por alguien. Y es que hasta las bestias más horribles se enamoran, como diría la mamá del profesor Crocker.
Una cosa es segura. Cuando un chico termina de estudiar en mi colegio tiene dos opciones: una es volverse ateo, y la otra es volverse cabro. La experiencia confirma esta premisa. Yo tuve que salir con doble premio.
Él (cuyo nombre no revelaré de momento) iba a un grado menos que yo. Por eso digo que repetir 5º grado hubiera sido como la consagración. Todas las mañanas nos formábamos y mientras el profesor encargado rezaba o daba indicaciones yo lo veía formado con los otros chicos de su grado. Y mi mundo se hacía hermoso. No sólo lo veía al empezar las clases. Lo veía siempre que podía. Era lo que más me gustaba del colegio y sin duda lo que día tras día me motivaba a seguir estudiando en ese claustro.
Lo que me duele es que nunca pasó nada entre mi primer amor y yo. Es más, él desarrolló animadversión hacia mí. Cosa rara porque en mi colegio todos los alumnos me querían (no de la forma que hubiera preferido) y los profesores me respetaban (por ser buen educando y por ser perrito fiel de los profesores viles y pataza de los profesores que en verdad eran docentes, o sea los capos).
Me duelen los dedos de tanto escribir. Pero mi mente no se cansa de recordarme cada cosa, cada momento de mi colegio. De momento debo decirle basta. Con recordar a mi primer amor ya fue demasiado. Me prometo escribir acerca de él y de todas las cosas que viví en mi colegio, de mierda. pero mi colegio al fin y al cabo.
Corrección, ex colegio. Demonios, no han pasado más de 4 años y ya lo extraño. Cambiaría todo por volver a mi cole, volver a ver a mis patas, a los profes capos y a mi amor de colegio. Eso sí, obviando los cursos, la religión, los profes inútiles, la sirena, el pan con mate,...
¡Ahhhh! Tiempos aquellos.

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